El diagnóstico y tratamiento de la Disfunción Erectil

En muchos pacientes no es necesario hacer muchas pruebas previas al tratamiento, con lo que el diagnóstico consistirá sólo en la simple historia clínica, un examen físico y unos análisis de sangre.

Dependiendo de la evolución del paciente se realizará unos tratamientos u otros. Es decir, primeramente se probará con la toma por vía oral de los inhibidores de la fosfodiesterasa-5 (PDE-5): citrato de sildenafil, clorhidrato de vardenafil o tadalafil.

Son píldoras que deben tomarse previa al acto sexual que potenciaran la señales naturales que se generan durante el sexo, mejorando y prolongando la erección hasta en un 80%. No está probado que tengan efectos contrarios al corazón, para aquellos que sufran de enfermedades cardíacas. Sus efectos secundarios son leves y transitorios, disminuyendo en intensidad con el uso continuado.

Si el uso de estos medicamentos no hacen efecto, existe otro medicamento, el alprostadil, que consiste en dos presentaciones: como inyecciones que se aplican en uno de los dos lados del pene, o como supositorio para administración transuretral. Sus efectos adversos pueden ser una sensacion de ardor en el pene y una erección prolongada que dure durante horas y que incluso requiere de intervención quirúrgica.

Si no se quiere la utilización de fármacos, existe un aparato externo de succión, que combina un cilindro plástico o tubo que se coloca sobre el pene, sellándolo con la piel del cuerpo. En el otro extremo del cilindro hay una bomba que crea un vacío de baja presión alrededor del tejido eréctil, generando así una erección.

En todo caso, consúltenos en persona.

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